La fábrica

En 1901 Eusebi Güell, personaje muy destacado de la burguesía catalana y vinculado a casi todos los sectores de la economía (bancos, compañías ferroviarias, de acero y de tabaco, harineras, molinos de pan, vinicultura, transporte marítimo, minería y textil), fundó en Barcelona junto con otros socios la sociedad cementera Compañía General de Asfaltos y Porland, SA Asland. Ese mismo se empezó a construir la fábrica de cemento en el Clot del Moro.

El emplazamiento ofrecía dos de los factores necesarios para la construcción de una fábrica de cemento: las canteras de roca caliza y la proximidad de recursos energéticos para hacer funcionar la fábrica. La fábrica se construyó entre 1901 y 1904 con piedra caliza de la zona, estructura metálica y bóvedas con cemento portland, un sistema patentado en los Estados Unidos por Rafael Guastavino. Es una obra arquitectónica singular de primera magnitud.

En el entorno de la fábrica se construyeron diferentes edificaciones que ofrecían una serie de servicios: el chalet, residencia donde se hospedaban los altos cargos de la empresa y visitantes importantes; un cuartel de la guardia civil; un bloque de viviendas para los ingenieros americanos e ingleses que vivieron unos años en el Clot del Moro, y una escuela, uno de los equipamientos más emblemáticos de las colonias industriales catalanas, siguiendo la tradición paternalista de ofrecer educación a los hijos de los trabajadores.

La historia de Asland sería incompleta sin mencionar la contribución de los trabajadores que han pasado por la fábrica.

Los últimos propietarios, la empresa Lafarge-Asland, vendieron la fábrica a la Generalitat de Catalunya en el año 1996 por un precio simbólico de 498.000 pesetas (unos 3.000 euros).

El transporte del cemento

En aquel tiempo el Clot del Moro era un rincón aislado del mundo, accesible sólo por caminos de carro, y la construcción y el equipamiento de la fábrica Asland fue una obra heroica. La dificultad de acceso supuso un trabajo enorme y la utilización de diversos sistemas para hacer llegar los materiales y toda la maquinaria necesaria para poner en funcionamiento la fábrica. Una vez se empezó a producir el cemento, el problema fue transportar el material hasta los diferentes puntos del mercado.

El primer medio de transporte que los promotores usaron fue el singular locomóvil. Se trataba de un tren de vapor de carretera con seis vagones, traído de California. Llegó en 1902, y comenzó a hacer el trayecto entre Olvan y la fábrica llevando toda la maquinaria, un viaje de 40 kilómetros que se hacía en diez horas. Una vez inaugurada la fábrica, continuó transportando el cemento hasta la estación de ferrocarril de Guardiola de Berguedà.

Se construyó una carretera desde la Pobla de Lillet hasta el Clot del Moro. Fue necesario volar miles de metros cúbicos de roca y construir dos puentes sobre el Llobregat. En el trazado se evitaron las rampas fuertes, pensando en la eventualidad de convertirla en vía de ferrocarril. En 1904 el ferrocarril llegó a Guardiola de Berguedà, pero quedaban unos cuantos kilómetros hasta la fábrica.

Un teleférico unía las minas de carbón de Catllaràs, en la parte alta de la Pobla de Lillet que disponía de un apeadero, y del apeadero, con el tren, llegaba a la fábrica.

El ferrocarril fue la solución final para conectar la fábrica con el resto del mundo. La empresa Asland construyó en 1904 un tren secundario para el transporte de los sacos de cemento, llamado popularmente "carrilet", ya que fue el más pequeño de los ferrocarriles de uso público de España. Con un ancho de vía de 60 cm, conectó con la red de Guardiola de Berguedà. A partir de 1914, además del transporte de mercancías, el "carrilet" prestó servicio público de viajeros, haciendo salir del aislamiento la zona del Alt Berguedà.

 

Museu del Ciment Asland Paratge del Clot del Moro, s/n 08696 Castellar de n'Hug Tel: 93 825 70 37